miércoles, 13 de agosto de 2008

Mi recompensa

En tan sólo una mirada,
en tan sólo una sonrisa…
Sin tan siquiera palabras
y con apenas caricias,
puedo ver lo mucho que he ganado,
puedo ser un hombre afortunado.

Venciendo al fin los miedos,
rompiendo al fin con el dolor;
tras huir del pasado aciago
y podar de mi alma el rencor,
puedo derretirme en la pasión de un abrazo,
puedo fundirme al sentir ese beso anhelado.

Pues jamás hallé comparable bondad
a la que tu alma en tu mirada refleja,
ni hallé semejante grado de felicidad
al que hoy mi corazón al fin alimenta.

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