Es un eterno sueño del que mi mente no despierta,
un insatisfecho deseo pendiente de olvidar;
quizás un correoso virus que mi alma enferma,
una tenue llama que la lluvia no acierta a apagar.
*
Es el sonido de los latidos de mi corazón
que, al verte, palpita una olvidada melodía;
un desvarío constante en ausencia de la razón
que, al no poder tenerte, me carcome día a día.
*
Soñar que puedo acariciar tu rostro con mi mano,
sentir el calor de tu cuerpo próximo a abrazar...
Creer real el cielo que soñé haber alcanzado
sería el agrio sabor de la apatía al despertar.
*
Pues tu frívolo corazón no acierta a vislumbrar
la escasa virtud presente en las almas corrompidas
de quienes, por un atisbo de tu dulce amor probar,
prometen surcar el mar de las esperanzas perdidas.
*
Mas tras el frío abrigo que ante mí tu sombra proyecta,
inmerso en la esperanza que este sentimiento despierta,
sigo esperando a que halles este corazón perdido
que sueña con el día en que lo rescates del olvido.
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