¿Hasta cuándo permanecerás tú, incansable al paso de los años, incesante en tus egocéntricos propósitos, habitando el recodo más inhóspito de mi corazón? Dime mi fiel amiga, ¿no ha sido suficiente este largo tiempo bajo tu manto? ¿No te ha bastado mi absoluta abnegación? ¿Cuándo darás fin a estos días oscuros? ¿Cuándo abdicarás en beneficio de un halo de luz esperanzador? ¿Acaso tu sabia mirada no ha sabido ver que tu compañía se ha convertido en un lastre, tu libertad en una celda y tu virtud en deshonor?
Mi corazón comienza a resquebrajarse bajo el yugo de tu celo. Tu omnipresencia inunda todo mi ser oxidando el más tímido sentimiento, la más ligera emoción, los más tristes despojos de una humanidad dada ya por perdida.¡Abandóname! No negaré que en tu seno he encontrado consuelo en mis días más lúgubres. No olvidaré que en tus preceptos encontré el camino que el destino me reservó. Pero próximo está el día en que mis labios vuelvan a esbozar una sonrisa; próximo el tiempo en que mis ojos vuelvan a brillar. Mi corazón palpita una nueva melodía. Mis ojos divisan un nuevo amanecer. Mi pelo ondula ante el viento del cambio. Mi oído ha escuchado la llamada de la libertad.
¡Despréndete de mi Soledad! Pues los días de tu gloria están ya lejanos, tu esplendor se desvaneció cual el destello de una estrella fugaz. Mi futuro junto a ti es decadente y sombríos los caminos que se extienden a tus pasos.
¡Libera mi corazón! Permítele volar en busca del preciado sueño de su juventud. No lo ahogues en tu profundo abismo. No lo arrastres a tu eterno sinvivir.
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