domingo, 13 de junio de 2010

Palabras

¡Palabras! !Palabras!

Palabras y más palabras
Que carecen de ningún sentido;
Pues por todos es sabido
Que aquella a quien amas
Y a quien tanto halagas
Jamás llegará a conocer
La razón, el motivo ni el por qué.

Y pasan uno tras otro los días
Viviendo en esa prisión
donde el lenguaje anida;
Inmerso en la sensación
Que ningún vocablo lograría
Hacerla cambiar de opinión.

Pero sigues incesante en tu empeño
De tu sentimiento lograr transmitir.
¡Acepta que sólo es un sueño!
Pues no se puede llegar a escurrir
Por el embudo del lenguaje el sentimiento…

miércoles, 13 de agosto de 2008

Mi recompensa

En tan sólo una mirada,
en tan sólo una sonrisa…
Sin tan siquiera palabras
y con apenas caricias,
puedo ver lo mucho que he ganado,
puedo ser un hombre afortunado.

Venciendo al fin los miedos,
rompiendo al fin con el dolor;
tras huir del pasado aciago
y podar de mi alma el rencor,
puedo derretirme en la pasión de un abrazo,
puedo fundirme al sentir ese beso anhelado.

Pues jamás hallé comparable bondad
a la que tu alma en tu mirada refleja,
ni hallé semejante grado de felicidad
al que hoy mi corazón al fin alimenta.

jueves, 5 de junio de 2008

Quizás fuera mejor...

Quizás fuera mejor no sentir,
Quizás fuera mejor no amar;
Mejor fuera el amor desgajar
Y arrastrarme a un feliz sinvivir.
*
Quizás fuera mejor negarme,
Quizás fuera mejor odiarte;
Mejor fuera de mí arrancarte
Y lograr así preservarme.
*
Pues no hay tiempo suficiente
Para perderte en el olvido,
Ni logro andar el recorrido
Al infinito de ti carente.
*
No existe para este mal cura,
No existe ningún final feliz.
Cual yugo arresta la cerviz,
Mi amor por ti aún perdura.
*
No te culpo de mi inocencia,
Tampoco de mi ingenuidad;
Sólo de tu indiferencia
Y tu aparente mezquindad.
*
Pues a pesar de ser consciente
De mi perdición a tu esencia,
Nunca me tuviste presente
En tus reclamos de prudencia.
*
Y ahora sigues en tu empeño
De revivir lo que muerto está;
Resucitando un viejo sueño
Que tardé años en enterrar.
*
Pero atiende a este consejo
Que por último te puedo dar:
Corazón ahogado en veneno,
Sólo veneno puede ofrendar.

jueves, 1 de mayo de 2008

Caught by the past

Hammering in my heart
which is caught by the past
I try to break it all
to feel free for a while.

martes, 15 de abril de 2008

Eres tú

La suave brisa que tras la tempestad
mi gélido espíritu templa,
el cálido ungüento curador del mal
que mi triste alma atormenta,
eres tú.
*
La suave caricia que tras la muerte
mi débil corazón resucita,
el avivador de ese amor ferviente
que la dulzura de tu ser suscita,
eres tú.
*
Eres la redención del pecado
que tras la pena sufrir
muere en el pasado.
*
Eres la esencia de ese elixir
que una vez soñado
se niega a existir.

jueves, 10 de abril de 2008

Sin título

Verte es el mayor placer
y el más grande tormento.
En tan sólo un momento
siento mi alma perecer.
*
De la rosa que anida en tu seno
yo tan sólo alcancé las espinas,
y de tu mirada serpentina
el dulce néctar de su veneno.
*
Tu presencia el recuerdo aviva.
El tiempo no lo arroja al olvido...
Y yo ando un camino perdido
donde no distingo noche de día.
*
Fueron muchas las palabras obviadas,
y más aún las nunca pronunciadas...
Hubo muchos sentimientos ocultos
tras miradas rebosantes de orgullo.
*
Mas no tiene lugar el reproche
siendo ambos verdugo del otro.
En nuestra huída del dolor propio
no tuvieron lugar actos nobles.
*
De nuevo los ciclos de la vida
guían nuestros pasos al reencuentro
y volveré a quedarme en el intento
de olvidar esta esperanza esquiva.
*
Verte es el mayor placer
y el más grande tormento.
Concédeme un momento
para volverte a ver...

lunes, 18 de febrero de 2008

Vive, sueña, ama...

¡Vive!
Mi alma clama con un alarido abrumador.
Largos años de penumbra
mis pasos aún perturban.
Mas arrojo al olvido mi historia de dolor.
*
¡Sueña!
Mi mente ordena con un grito ensordecedor.
Oscuros recuerdos ensombrecen
la virtud de la dicha presente.
Mas los destierro y me otorgo el propio perdón.
*
¡Ama!
Mi corazón suplica en un susurro de voz.
De estas antiguas heridas
brota aún la sangre vertida.
Mas la muerte he burlado y ya no tengo temor.
*
Vivir, soñar, amar…
Tres antiguos y oscuros misterios
que antaño consumían mis fuerzas…
Largo tiempo de esfuerzo etéreo
para al fin hallar una respuesta…
Tú.

Confusión

Tenebrosas brumas descienden
a los infiernos de su alma;
corazón afligido que espanta
la virtud del amor que siente.
*
La sombra del pasado extiende
las dudas que en su interior guarda;
miedos, temores que aún lastran
la dicha del día presente.
*
Y entre nieblas busca la verdad,
la razón, el camino cierto
que alivie de su alma el pesar.
*
Y no hallo de paz un momento,
ni sé distinguir si es real
o tan sólo vivo en un sueño.

Reflexión

Agazapado en los lúgubres rincones de mi aposento
observé impaciente el lento transcurrir del tiempo.
*
Esperando cual felino hambriento
una leve distracción de su presa,
tras la ventana mi mirada acecha
en busca de lo que ceda el viento.
*
Y en esa rueda cíclica en la que naufraga el tiempo
esperé reencontrar de mi vida los buenos momentos.
*
Oscuridad, nostalgia, miedo y soledad
asiduas huestes son de mi cordura,
al tiempo que, anhelante de libertad,
mi alma ansía unas migajas de fortuna.
*
Mas en el arduo oficio de esperar no hallé recompensa,
sólo fue tras surcar los inexplorados límites de mi fuerza.
*
Pues no hay premio a la holgazanería,
ni recompensa a la expectación.
La felicidad reside en los que día a día
persisten en su lucha con tesón.

Resaca

Finalmente sonó el despertador. Había malgastado largas e interminables horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño y sin reunir las fuerzas ni el ánimo suficiente para lograr incorporarme. Hice un notable esfuerzo para entreabrir ligeramente los párpados. ¡Maldita sea! ¡Me ardían los ojos! La claridad del día se escolaba tímidamente por las rendijas de la persiana que nuevamente había olvidado sellar antes de acostarme. Sentí mis ojos hincharse en sus cuencas y amenazar con hacer explotar una cabeza bastante débil de por sí. El zumbido rítmico de mi pulso martilleaba dolorosamente mis sienes y noté crujir todas mis articulaciones en mi primer intento frustrado de levantarme. Resignado, abrigué mi mirada soñolienta bajo el cobijo de las oscuras sábanas que cubrían mi cuerpo prácticamente desnudo y esperé.
Despegué mi pastosa lengua de un inerte paladar y la utilicé para devolver el volumen a un rostro aplastado durante horas por la almohada. Comprimí con una de mis manos la parte alta de mi pesado vientre que, completamente revuelto, amenazaba con expulsar los excesos de la noche anterior. Logré contener esas arcadas, aunque no sin poder evitar un fuerte ataque de una tos rasposa que parecía desgarrar, con cada violenta sacudida, los tejidos de mi garganta. Demasiado alcohol, demasiado tabaco; demasiados excesos para una noche tan absurda y vacía.
Con paciencia y mucha lentitud fui descubriendo mi rostro por el contorno de la sábana obligando de nuevo a mis ojos a responder a la luz del día. Como cada mañana, me volví hacia el otro lado de la cama esperando encontrarte para, con una suave caricia, rescatarte de tu sueño y desearte un buen día. Pero no estabas ahí. Al igual que ayer, que el día anterior, que la semana pasada, era tu vacío en mi cama quien encontraba. Un leve suspiro agrio expiró en mis labios y me quedé unos instantes absorto con la mirada fija en la almohada en la que solías reposar esa hermosa melena ondulada. Te imaginé nuevamente allí, mirándome con ese brillo en tu mirada, regalándome tu más tierna sonrisa matutina y, tras uno de esos dulces besos que me regalabas, desearme una leve jornada. Abracé el hueco de tu ausencia en mi colchón deseando hallar de nuevo ese olor que antes impregnaba mis sábanas. Pero aun éste me había abandonado también. Cerré los ojos con fuerza reprimiendo una lágrima cautiva de mi orgullo al tiempo que comprimía la almohada contra mi pecho.
Me incorporé bruscamente en busca de esa serenidad perdida tras tu partida. La cabeza me daba vueltas, el estómago se revolvía y, tras intentar respirar profundamente, sentí el pecho comprimido bajo mis costillas. Caminé torpemente hacia la ventana intentando creer que el nuevo día podría esta vez ofrecerme una nueva oportunidad; aunque en el fondo de mi alma no albergaba el más ligero atisbo de esperanza. Me armé de un falso valor inexistente y corrí la cortina. Tal como sospechaba, de nuevo hoy mis pasos tendrán que abrirse camino entre la niebla.